Siempre hay dos lados desde los que ver las cosas. El lado positivo y el lado oscuro. Los recuerdos no son objetivos. Así como cada persona tiene diferente impresión de la realidad, el pasado se guarda en nuestra cabeza con matices propios.Yo soy del lado oscuro, lo admito. Pero últimamente intento ver las cosas con optimismo, o al menos lo aplico a los demás, aunque hacia mí sea pesimista.
Ayer me inventé un recuerdo. Un recuerdo que para el recordante será postizo. Pero mucho más feliz de lo que él recordaba. ¿Por qué volver a sentir la pena de aquel momento, si se puede revivir la alegría del instante anterior?
Como siempre, la teoría es más fácil que la práctica. Pero esto es sólo el argumento que te va a convencer. Comprobar la eficacia depende de ti.
Fdo.: la máquina de inventar recuerdos
FOTO: puesto de flores en el Naschmarkt, Viena












